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Esta situado la norte dela Comunidad, a 87 kilometros de Madrid por la autovia que lleva a Burgos (N-1). Este pueblo de la "sierra pobre", así conocida por la dureza de su clima, se emplaza en uno de los lugares privilegiados de la cordillera de Somosierra, al pie del alto de la Cebollera(1.832 metros).

A pesar de que hoy en día la población ha disminuido, los pocos habitantes de Robregordo han tenido una importancia sin igual en la historia del puerto de montaña, siempre dispuestos a socorrer a los viajeros que se topaban con los problemas atravesando el obstáculo orográfico que sirvió de unión entre las dos Castillas.

Peñascos y robles son difíciles de esquivar en las inmediaciones de Robregordo, pero quizá lo más destacable de este territorio sea el inigualable espacio natural que forma la mancha de acebos más importante del centro de la Península: la acebeda de Robregordo.

El origen de su nombre no entraña ningún misterio. La enorme cantidad corpulentos robles distribuidos por todo el territorio, salpicado a su vez por jaras y rebollos, sirvió a sus fundadores para nombrar lo que se convertiría con los años en un punto estratégico entre las dos Castillas.
Ya desde la Reconquista se prestaban servicios a los viajeros que atravesaban Somosierra: comerciantes, arrieros, mesoneros y herreros se fueron asentando junto a los ganaderos y agricultores que poblaban las tierras, constituyéndose Robregordo en un lugar de descanso y ayuda que incluso gozó de privilegios fiscales debido a su labor/servicial. Las exenciones

fiscales poco a poco fueron sustituyéndose, y así, en el siglo XX, los mozos de Robregordo se privaron de realizar el servicio militar dada la importanciadesus servicios de socorro en el Puerto, durante los duros inviernos. En Robregordo,un complejo sistema de canalización de aguas ha llegado hasta nuestros días. El agua del río Madarquillos, y de sus afluentes, es recogida en un lugar conocido como "La Madre" por regueras que recorren alrededor de kilómetros sobre el abrupto terreno hasta llegar al pueblo.

Una vez allí, el agua se reparte por las acequias que riegan los pequeños huertos particulares. Como pastos para el ganado utilizaban la dehesa comunal de Robregordo, donde se encuentra la acebeda mejor conservada de Madrid, un lugar cercano para que los rebaños trashumantes no se mezclaran con los lugareños.

En Robregordo

aún se conservan construcciones de granito y madera de roble, con tejas fabricadas en el antiguo tejar de Horcajo. Desde la lejanía, ya se ve sobresaliendo por encima de los tejados bermejencos la torre de la Iglesia de Santa Catalina, edificio construido en el siglo XVII, que cuenta con un pequeño atrio mirador semicilíndrico y una pila bautismal de piedra caliza del siglo XVI.

La Fragua o el Potro conforman apenas vestigios con los que recordar oficios antaño imprescindibles. Hoy, como mucho, sirven de escenario para la nostalgia.



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Lugar de Interes


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Patriminio Natural.

Los monumentos más importantes hay que buscarlos en la naturaleza que envuelve Robregordo. Acebos protegidos que se vuelven protectores los días ventosos, robles solitarios, como el Arbol del Paraíso, divinamente emplazado en la dehesa boyal desde tiempos inmemoriales, jaras, mostajos y majuelos, paisajes serranos salpicados de flores silvestres, moras, setas, vacas, libres, raposos, jabalíes.. Una exhibición del entorno natural en su máximo grado de generosidad y en perfecto estado de conservación.

El acebedal de la dehesa de Roblegordo asegura momentos de tranquilidad y sosiego, tanto para el ganado que acude buscando pastos a la vez que protección del sol o el viento, como para los excursionistas, quienes podrán encontrar espacios inalterados y panorámicas espectaculares. Los tonos verdes del acebo, con sus flutos rojos adornando el árbol, se mezclan con colores más secos y variables, con hojas de cerezos silvestres, con tintes pardos de los robles y el terreno escarpado de la Cañada Real Sevogiana, con el limpio azul del cielo...

Área recreativa El Plantío.

A las afueras de la parte alta de Robregordo, se encuentra el área recreativa El Plantío, espacio apto para la barbacoa y la fiambrera. Dispone de un campo de fútbol para abrir el apetito a los inseparables del balón, y se puede decir que es un punto de escape para los que prefieren la bici de montaña o el senderismo.

Senda por el Acebedal.

Partiendo de El Plantío, existen dos sendas señalizadas. Es importante recordar que el zarzo que al rato se toparán debe estar siempre cerrado, para impedir que el ganado se escape. Atravesando el zarzo, la pista se va introduciendo en un paisaje abierto, áspero, cambiante, óptimo para cicloturistas y caminantes de paso lento.. La Senda 1 es un recorrido por el Acebedal de la dehesa boyal. La senda 2 parte de esta en la zona alta de la dehesa, saliendo hacía el pinar. Las vistas desde ese lugar son las más espectaculares, con amplios espacios horizontales cuyo límite lo marca la Sierra de La Cabrera trazada al fondo. La senda 2 enlaza de nuevo con la senda 1 y bajan flanqueando el muro de piedra que delimita la dehesa.

Cabe la posibilidad, para los más osados, seguir la pista inicial que topa con la "la horizontal" por encima de la senda 2.

En el mes de agosto, Robregordo celebrá sus fiestas en honor de su santo patrón, San Roque (16 de agosto). Orquestas, bailes y pasacalles amenizan las veladas estivales en un ambiente que aún conserva ciertos giros folclóricos y todo el carácter hospitalario de sus gentes. Baste decir que, en esas fechas (18 de agosto), la asociación local El Roble organiza una caldereta popular en el área recreativa de El Platío en la que participan más de 250 personas, entre cocineros y comensales. Todo un acto social para disfrutar en sintonía con el entorno.

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